PerroCastor

Hola! Un nuevo motoviajero en las rutas!

Mi nombre es Augustus, vivo en Ushuaia, Tierra del Fuego, Patagonia, Argentina. El Lejano Sur. Ahí donde terminan todos los caminos… o comienzan.

Hoy pulso “start” para empezar un viaje. Un viaje en moto, si, pero también un viaje interior, para buscar, hallar, y luego de hallar, seguir buscando, como decía San Agustín. Y en mi moto, saciar esa constante incertidumbre: conocer qué hay mas allá del Perfil del Horizonte.

En el kilómetro 0 es necesaria la revisión de rutina, pero ahora del piloto. Ahí vamos.

Todo comenzó allá por los 80. Mi papa, en nostalgia de su juventud de viajero en Siambretta,  se compra una flamante Honda Hawk 400 negra, y para no ser menos, yo recibo encantado una Zanellita 50cc. Verde limón. Si, verde limón.

Nos pasábamos el verano recorriendo viejos caminos en la zona de Pilar, BsAs. Rodando juntos, con mi hermanita en el asiento trasero de la hawk, o yo solo, en la aventura de investigar todo camino que se me presentara, conociendo así lugares a los que caminando o en bicicleta no había llegado.

Por esas cuestiones de la vida, terminamos vendiendo Hawk y Zanellita, y las cosas parecían haber cambiado para siempre, aunque de vez en cuando, nos regocijábamos con alguna película con motos como protagonistas.

Mi padre murió, y yo ya me había trasladado a la ciudad de Ushuaia, bien al sur. Al total sur. El último sur. Y entre charlas con amigos, nos propusimos el sueño de viajar a Machu-Pichu en moto para cuando tuviéramos 40 años. El sueño no se cumplió, pero yo a los 40 compre mi moto. Una Custom 250, muy linda y suave de andar, con la que recorrí varios caminos de Tierra del Fuego hasta llegar a los 3.000km, y fue allí cuando me enamoré perdidamente de las motos Dual Sport, o Trails, esencialmente luego de ver los films de Ewan McGregor y Charly Boorman, Long Way Down y Long Way Down, y de empezar a seguir por las redes sociales a viajeros como Miquel Silvestre, Charly Sinewan, Martín Solana, Alicia Sornosa, Alex Chacón, Guadalupe Araoz, Pablo Imhoff, y tantos otros que me cautivaron con sus relatos de viajes y aventuras.

Y entonces… estudiando mi presupuesto, compre mi Gilera SMX 400 Rally. No voy a hablar ahora de la moto, pero si de las sensaciones que me produjo mi primer Trail. Afiancé mi amor por este tipo de motos, y por los viajes. Eso era lo que buscaba, y de ahí ya no me iba a bajar.

Le agregue accesorios, maletas, y la puse a punto. Hoy me muevo con ella y si bien tiene ciertos límites, estoy muy conforme, hasta que pueda acceder a la que me parece ideal a mis gustos e intenciones: Kawasaki Klr 650. El tiempo dirá… los kilómetros aconsajarán… la experiencia irá aumentando y mi felicidad también.

Este viaje recién empieza, pero no es tarde. Nos vemos mas allá del Perfil del Horizonte! Buenas rutas!